Renuncia silenciosa: un gran virus en el entorno laboral actual

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Steve Jobs, fundador de Apple, decía que: La única manera de hacer un gran trabajo es amar lo que haces.. Si no has encontrado todavía algo que ames, sigue buscando. No te conformes. Al igual que en los asuntos del corazón, lo sabrás cuando lo encuentres.. Sin embargo, muchos trabajadores en la actualidad han optado por conformarse con un trabajo que no aman y se produce la denominada renuncia silenciosa. ¿En qué consiste esta tendencia?, ¿qué efectos tiene para las organizaciones y para las personas?, ¿cómo se puede evitar? Te lo contamos en este artículo.

¿Qué es la renuncia silenciosa?

La pandemia debida al coronavirus hizo que nos replanteásemos muchos aspectos de nuestra vida y uno de ellos fue el trabajo. Nos hicimos preguntas como: ¿tengo el trabajo que me gusta?, ¿debería cambiar de empleo? La respuesta a estas preguntas fue un fenómeno que en Estados Unidos se denominó: La gran renuncia (Great Resignation), que supuso que 50 millones de americanos dejaran su empleo. Este fenómeno se ha transformado, debido a la dificultad de cambiar de empleo, en la renuncia silenciosa (Quiet quit).

La renuncia silenciosa no supone abandonar el trabajo, sino hacer lo indispensable, cumplir con la jornada laboral de forma estricta y continuar con tu vida. De esta forma se logra la conciliación entre vida profesional y laboral. Por lo tanto, se trata de una desconexión psicológica del trabajo.

Según el informe State of the Global Workplace 2023 elaborado por Gallup: el 59 % de los trabajadores de todo el mundo se encuentran en esta situación de renuncia silenciosa. El dato asciende al 79 % para Europa.

¿Qué efectos tiene la renuncia silenciosa?

Aunque la renuncia silenciosa, a primera vista, no parece tener un efecto negativo porque el empleado cumple con su trabajo, tiene consecuencias tanto para las empresas como para los trabajadores. Son las siguientes:

  • Desmotivación del empleado. El trabajador realiza sus tareas principales y no se implica por lo que se reduce la productividad, lo que afecta a la rentabilidad de la empresa y a su competitividad.
  • Mal ambiente de trabajo. La desmotivación de los empleados crea un mal clima laboral ya que no hay implicación, no se crean buenas relaciones entre los empleados y no se fomenta la felicidad laboral.
  • Falta de atracción de talento. Todo lo anterior repercute en la imagen de la empresa frente a potenciales candidatos a trabajar en la organización y produce efectos negativos en la atracción de talento.

¿Qué se puede hacer para evitar la renuncia silenciosa?

Los responsables de las empresas deben actuar frente a la renuncia silenciosa y, para ello, pueden tomar las siguientes medidas:

  • – Identificar la existencia de la renuncia silenciosa y fijar objetivos. Se puede conseguir mediante encuestas anónimas a los empleados de la organización. También es esencial fijar el resultado que se quiere lograr de forma concreta y un plazo para lograrlo.
  • Establecer programas de:
    • Bienestar en el trabajo. Para cuidar la salud mental y física de los empleados.
    • Desarrollo profesional. Es importante que cada trabajador sepa que tiene la oportunidad de progresar en la compañía.
    • Formación. Aprender continuamente es una parte importante para el progreso en la empresa.
    • Flexibilidad laboral. La posibilidad de conciliar vida profesional y personal es fundamental para lograr empleados felices.
  • Medir los resultados obtenidos. Una vez realizadas las acciones necesarias, es esencial medir el resultado obtenido y compararlo con los objetivos propuestos.

Por lo tanto, la renuncia silenciosa es un «virus» que se puede combatir con la «vacuna» de la motivación y el foco en los empleados y en su bienestar. La salud de las personas y de la empresa están en juego.

Arantxa Alvaro Fariñas

Abogada de derecho inmobiliario y redactora experta de contenidos jurídicos