Cuando la conciliación y la inteligencia emocional van de la mano

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Las máquinas están llamadas a sustituirnos en buena parte de los actuales trabajos. Empezaremos por aquellos más rutinarios, manuales y repetitivos e iremos avanzando hacia otras tareas, con lo que algunos puestos e incluso profesiones desaparecerán. Si bien esto tampoco es nuevo (pues ya no hay fareros ni serenos, y en muchas estaciones el tren pasa sin necesidad de jefes de estación), en algo el ser humano será siempre insustituible: la capacidad de tomar decisiones con empatía, teniendo en cuenta todo el abanico emocional que existe en las otras personas con las que nos relacionamos e interaccionamos y todo ello dentro de un marco ético generalmente aceptado, que a su vez será elaborado y revisado por personas.

De hecho, entre las competencias más destacadas para los líderes recogidas en el estudio «Nuevos líderes para el siglo XXI» realizado por la prestigiosa organización HR Grapevine, aparecen aquellas denominadas soft y que guardan relación con la capacidad del ser humano para actuar no solo basándose en algoritmos y criterios objetivos, sino poniendo por encima las características más emocionales de las personas. Algunas de ellas son: la capacidad de influencia en entornos virtuales, la comunicación asertiva, el razonamiento abductivo, la humildad intelectual, el desarrollo de personas, la resiliencia, el pensamiento estratégico, la inteligencia cross-generacional, el espíritu emprendedor, la flexibilidad… todas ellas difíciles de asumir para la inteligencia artificial.

De entre estas competencias hay una, a mi entender, muy significativa que en ocasiones recibe el nombre de arquitectura de lealtades, pero que a mí me gusta denominar liderado pro-conciliación, y que podría definirse como la habilidad de un líder para conocer las distintas necesidades, expectativas y motivaciones de las personas de su equipo para, de esta forma, ofrecerles respuestas de valor diferencial alineadas con el vínculo emocional. En definitiva, liderar con humanismo y respeto al ser humano y sus entornos más esenciales como la familia.

Porque, en definitiva, ¿qué es conciliar? Se trata de dar una respuesta desde las organizaciones para que las personas puedan vivir con plenitud sin que ello afecte negativamente al negocio o actividad. La realidad refleja que son muchos los ajustes, las propuestas y los cambios que en la organización del trabajo se pueden llevar a cabo utilizando la flexibilidad como herramienta y el humanismo como norte y estrategia.

Desde nuestra experiencia en la gestión de personas, que se materializa con el certificado efr de conciliación y flexibilidad que ya poseen más de mil entidades en todo el mundo, estamos observando una auténtica revolución: cómo grandes compañías, pero también pequeñas y micro organizaciones, están liderando a las personas y a los equipos desde otra perspectiva, basada en la confianza y el compromiso mutuo, la orientación al logro y al resultado y no a la presencia. En definitiva, rediseñando la relación laboral haciéndola más flexible pero también más humana, poniendo a la persona en el centro de sus decisiones. Son más de 1.000 las organizaciones que cuentan con nuestra certificación y reconocimiento. Este proceso de colaboración público-privada cuenta con el valioso apoyo de la Xunta de Galicia.

Necesitamos que la inteligencia artificial y la robótica sean aliadas de las personas, aumentando nuestra productividad, para poder conciliar más y mejor, y con ello poder centrarnos en aquello en lo que seguiremos siendo insustituibles y espero que por tiempo indefinido: la inteligencia emocional.

Imagen de Roberto Martínez
Roberto Martínez

Director Fundación Másfamilia